La Casa Farnsworth: la fachada de cristal perfecta

El arquitecto Mies van der Rohe hizo esta icónica casa de cristal que persigue la perfección en el minimalismo estructural

A orillas del río Fox, ochenta kilómetros al suroeste de Chicago, se erige discretamente en la linde de un bosque la Casa Farnsworth, del arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe. Se trata de un edificio de algo más de doscientos metros cuadrados de superficie, caracterizado por su uso obsesivo del espacio y, sobre todo, por su icónica fachada de cristal. 

Precedida por una plataforma de acceso de 123 metros cuadrados, la casa está constituida por una estructura rectangular donde se encuentran todos los espacios y servicios necesarios. Toda la vivienda se sustenta en un esqueleto de acero formado por ocho discretísimos pilares, entre los que se distribuyen una docena de cortinas de cristal. Estos (además de las losas del suelo), son los únicos elementos constructivos de la casa. 

Inaugurada en 1951, la Casa Farnsworth hizo Historia de la arquitectura en su búsqueda obsesiva de la sencillez y la perfección de los detalles, y se convirtió instantáneamente en un ejercicio paradigmático de gestión del espacio y discreción de los materiales. Vamos a ver cómo la van der Rohe hace uso del cristal en este edificio emblemático. 

Paredes de cristal para un protagonismo invisible

Una de las partes fundamentales de la propuesta es la fusión con el entorno natural de la vivienda. Como hemos dicho anteriormente, la casa se sitúa en un paraje privilegiado: a pocos metros de uno de los afluentes del lago Michigan, se accede a ella a través de una carretera que atraviesa los bosques de Silver Springs. 

Van der Rohe había presentado una maqueta de la casa hacía años en el MoMA de Nueva York, pero no fue hasta que el arquitecto conoció a Edith Farnsworth que el proyecto tomó la dimensión de casa de retiro, que era lo que Farnsworth, una doctora de Chicago que tenía un terreno en la ribera del río Fox, necesitaba. 

La Casa Farnsworth no solo no tiene paredes ni muros: tampoco tiene ningún tabique. Toda la vivienda ocurre en el mismo espacio, a excepción de un pequeño espacio acotado por paredes de madera en el centro del rectángulo donde se concentran las zonas de servicio: la cocina y el baño. Por lo demás, todos los demás espacios de la casa (el comedor, el salón, el dormitorio, el estudio) están delimitados por el mobiliario.

Esto hace que el edificio sea prácticamente invisible, y sin embargo no renuncia ni a la personalidad del espacio ni a la calidez del interior. ¿Cómo lo consigue? 

  • El mobiliario es intencional y diseñado a medida, por el propio arquitecto. 
  • El diseño aprovecha el entorno. Al usar grandes cortinas de cristal en lugar de tabiques, todo lo que rodea la casa es visible desde cualquier punto tanto del interior como del exterior de la casa en cualquier momento.

Estos dos factores demuestran que una pared o fachada de cristal tiene tanta personalidad como tenga su contexto. La Casa Farnsworth está considerada como un ejemplo paradigmático de arquitectura modernista, la cual propugnaba la búsqueda de la belleza a través de la inspiración en la naturaleza.

Cómo soluciona la casa Farnsworth los retos que presenta una fachada de cristal

Una fachada de cristal presenta una serie de retos prácticos, que la Casa Farnsworth soluciona de diferentes formas: 

  • La falta de intimidad: la declaración de intenciones que es una fachada de cristal supone una pérdida inmediata de intimidad evidente. Van der Rohe propone la sencilla solución de cortinas textiles en todo el perímetro interior que permiten cerrar completamente la vista. A lo largo de los más de setenta años de vida de la Casa, estas cortinas textiles han sido estores enrollables, cortinas dobles y cortinas únicas, siempre de colores claros.
  • La climatización. Como ya mencionamos en este artículo sobre los inconvenientes de las cortinas de cristal, uno de los desafíos que presentan los espacios acotados por acristalamientos es la climatización de los mismos. En este caso, la solución, absolutamente innovadora para su época, fue la instalación de un suelo radiante. Además, en el módulo de servicios que ocupa el centro de la casa, hay una chimenea cuyo tiro sale discretamente por encima de los paneles de madera. 
  • La humedad. Al estar en la ribera de un río (que, además, tiende a desbordarse cada tanto), el nivel de humedad es bastante alto: un obstáculo que el arquitecto circunvala alargando los ocho pilares sobre los que se sustenta la casa 1,75 metros por encima del suelo, haciendo que la casa “flote” sobre el terreno, aislándola del suelo.  
  • Debilidad estructural. Los paneles de cristal original no estaban hechos de cristal templado, lo que hacía la estructura vulnerable a la presión ejercida por los elementos naturales, especialmente las heladas e inundaciones. Hasta 2024, dos de las cortinas de cristal originales habían aguantado intactas, pero todas han sido reemplazadas por planchas de vidrio templado, como el que usamos en Glaxior, para preservar la integridad de la Casa en un futuro que solo promete eventos climáticos cada vez más extremos. 

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