Del cultivo de cítricos a las terrazas acristaladas
“Habitación de Florida”, “porche de sol”, “jardín de invierno”, o “conservatorio” son solo algunos de los nombres que reciben alrededor del mundo los solariums: terrazas acristaladas que aprovechan hasta el último rayo de luz solar y permiten acceso a las vistas, a la vez que resguardan a los habitantes de las inclemencias del tiempo.
Estas terrazas acristaladas existen desde hace siglos en sus formas primitivas. En Egipto se inventaron las ventanas de cristal en el siglo I, y estas fueron aplicadas en estructuras estandarizadas que ya estaban en uso, como los primeros proto-invernaderos y los edificios que utilizaban la luz solar como fuente de calor.
En la Edad Media se empezaron a popularizar los jardínes botánicos originarios de Italia, donde surgieron, más tarde, las orangeries. Estas eran grandes habitaciones donde habitualmente se cultivaban cítricos (de ahí el nombre, naranjal) que hasta entonces perecían con el frío de los inviernos europeos.

Una habitación de cristal propia
A lo largo del siglo XIX, la luz cobró una importancia artística fundamental. Los pintores impresionistas la erigieron como columna vertebral de su movimiento, y se desarrolló a su alrededor toda una propuesta arquitectónica.
El protagonismo del cometido protector de las orangeries fue prácticamente eclipsado por las posibilidades estéticas de una habitación hecha de cristal. Los muebles funcionales fueron haciendo su aparición conforme los solariums se iban convirtiendo en zonas para ser habitadas por personas, y no solo por vegetación.
Los espacios diáfanos, luminosos, donde combinar vegetación y luz natural, se convirtieron en la norma para las casas modernas de las clases pudientes. En los países mediterráneos, donde los veranos son duros y los inviernos suaves, otro tipo de estancias como el patio mediterráneo cubrían las necesidades satisfechas por los solariums, y no llegaron a implantarse. Sin embargo, en otras zonas de Europa donde las bajas temperaturas dificultan el disfrute de la luz solar durante los meses fríos, las terrazas acristaladas se convirtieron en un signo de los tiempos.
Para mediados de los años sesenta, las empresas y constructoras pudieron empezar a ofrecer ventanales y cortinas de cristal asequibles para las clases medias, y los solariums se popularizaron enormemente en los países de climas templados, particularmente en países anglosajones.

Los diferentes nombres para un solarium alrededor del mundo
Conservatorio
Es la forma más cercana al formato original de la orangerie. Se caracteriza habitualmente por tener, además de las cortinas de cristal en sus paredes, el techo acristalado, y es la versión más tradicional y que más se encuentra en la arquitectura europea, especialmente aquella que se inspira en el estilo Victoriano, Neogótico o Industrial.
Florida room
Llamada así por su enorme popularización en el estado sureño de Florida, en Estados Unidos, a partir de los años 60, una Florida room o habitación de Florida se caracteriza por su integración en la parte posterior de la casa, y porque suele servir para escapar del calor, en lugar de atraparlo.
Si una terraza se puede acristalar, también se puede acondicionar, lo cual es muy útil en zonas húmedas como Florida, donde en verano se alcanzan temperaturas de treinta o treinta y cinco con una humedad relativa media de hasta el setenta y cinco por ciento.
Instalando un cerramiento de cristal, se consiguen las condiciones necesarias para sostener el confort térmico de los habitantes, sin renunciar a la luz solar o al contacto visual con la naturaleza.
Arizona room
Se llama con este nombre a los porches acristalados. A diferencia de una habitación de Florida, que suele estar adyacente a la casa, la habitación de Arizona es una transformación del porche en espacio cerrado.
Este tipo de solarium es relativamente reciente, y sirve para aprovechar durante todo el año un elemento arquitectónico que es muy típico del sureste de Estados Unidos, donde se puede disfrutar del porche de las viviendas durante gran parte del año. La presencia de cortinas de cristal hace ese uso extensible a todas las estaciones.
Wintergarten
Habitualmente, los wintergarten, o jardines de invierno en alemán, son espacios mejor preparados para soportar temperaturas muy bajas e incluso cargas de nieve densa. En los países nórdicos, es habitual encontrar wintergartens con techos inclinados a una o dos aguas para evitar la acumulación de lluvia y nieve.
Debido al número tan bajo de horas de luz solar que tienen los países que llaman wintergarten a los solariums, estos espacios reciben un uso cotidiano muy intensivo, donde el poco sol que se recibe se aprovecha tanto como se puede.

Glaxior: el aliado perfecto para el solarium perfecto
Lo más importante a la hora de diseñar y construir una habitación de esas características es contar con una provisión de materiales y socios que garantice el bienestar, la seguridad y la satisfacción de los clientes finales. Por eso, sea cual sea el tipo de solarium que necesita tu proyecto, las cortinas de cristal de Glaxior son las aliadas que necesitas.
Con nuestras cortinas de cristal correderas y abatibles, consigues dar a tus clientes un espacio que no solo permite aprovechar los recursos naturales, sino que se adapta a sus necesidades a tiempo real. Gracias a nuestra amplia experiencia y excelencia técnica, cualquier proyecto en el que se utilicen nuestras cortinas de cristal garantiza una experiencia excelsa para el usuario final y satisfactoria para todos los profesionales involucrados. Cuenta con Glaxior y ofrece a tus clientes un solarium fiable y adaptado a sus necesidades.