En los años cuarenta, el magnate Richard Kaufmann quería una casa donde pasar los meses de invierno. Y quería pasarlos en el desierto de Palm Springs, en el sur de California. Este oasis en el Valle de Coachella es un paisaje de clima a la vez desértico y fértil, y un popular destino de migración estacional que triplica su población en los meses fríos.
Para la misión, Kaufmann enlistó a Richard Neutra, un exitoso arquitecto que había sido discípulo de la leyenda de la arquitectura occidental Frank Lloyd Wright en los años veinte. Neutra, un inmigrante de origen austríaco, traía consigo los principios modernistas europeos de lo que luego se llamó el Estilo Internacional. Y, con este proyecto, inauguró un movimiento arquitectónico de propio derecho, que pasó a conocerse como Modernismo Desértico.
El modernismo desértico: simplicidad, funcionalidad y armonía con la naturaleza a través del uso de cortinas de cristal
Este movimiento arquitectónico responde a unas condiciones climáticas extremas a través del minimalismo, lo cual puede parecer contraintuitivo. Prioriza una conexión profunda con su entorno natural y necesita resolver la cuestión de la temperatura, no solo en diferentes estaciones del año, sino dentro de un solo día. En el Valle de Coachella se registran con frecuencia variaciones de hasta veinticinco grados entre el día y la noche en una sola jornada.

La Casa Kaufmann resuelve estas necesidades con las cortinas de cristal que constituyen el perímetro del edificio, y un suelo de calefacción radiante que se extiende incluso hasta el pavimento alrededor de la piscina. En invierno, es fácil encontrar la construcción como un destino paradisíaco: el interior recibe toda la radiación solar, y el sistema radiante genera una sensación de continuidad térmica que se extiende incluso al jardín.
La planta de la vivienda tiene forma de cruz, para que todas las alas tengan salida al exterior por tres de sus lados. Las habitaciones están en los extremos, y las áreas de convivencia y de servicio se encuentran en las galerías e intersecciones de la casa. Salvo los muros de carga, y las cuatro paredes de piedra, en todo el resto de paramentos se priorizan las cortinas de cristal.
Esto desdibuja la línea entre “interior” y “exterior”, haciendo de la casa un destino paradisíaco durante los meses invernales. Durante el verano, sin embargo, la casa depende de una mezcla de sistemas pasivos y activos de climatización. Hay aparatos de aire acondicionado tradicionales, pero también se refresca el interior con mecanismos de sombreado y evaporación, que se benefician en extremo de la ventilación cruzada casi total que permiten las cortinas de cristal abatibles.
Una pérgola bioclimática en la terraza, el truco para construir una segunda planta donde no está permitido
La pérgola bioclimática o “gloriette” del segundo piso es uno de los elementos más ingeniosos de la casa. El código de edificación local no permitía, en el momento en que el edificio fue diseñado, la construcción de viviendas de más de una planta. Pero Richard Kaufmann se encontraba con un problema: había perimetrado la vivienda con un jardín de especies nativas para salvaguardar la privacidad de los usuarios, lo que bloqueaba el imponente paisaje del Valle de Coachella. Para incorporar la prebenda de las vistas de vuelta en el proyecto, era necesario subir al tejado.
Así que, para circunvalar las prohibiciones urbanísticas, Kaufmann diseñó un espacio abierto, sin paredes ni cortinas de cristal, pero con una sólida cubierta y protección de lamas de aluminio bioclimáticas como las que protegen las paredes de cristal de la planta baja. Cubrió el suelo del techo con una tarima de madera, instaló mobiliario impermeable, y delimitó el área con canteros rectangulares plantados de Sansevieria. De esta manera, la pérgola o “gloriette”, como se denominó al espacio, se convirtió en uno de los elementos estrella de una edificación que aspira a la discreción. Desde ella se ven las montañas de la sierra de Palm Springs pero no se invade la privacidad de los escasos vecinos.

Seguridad estructural ante todo: ¿cómo se mantiene una casa de cristal en medio del desierto?
¿Cómo se protege la casa de los fuertes vientos del desierto? Con muros de piedra, estratégicamente colocados para proteger el edificio y redirigir las fuerzas hacia el suelo. Un cuidadoso estudio meteorológico determinó qué muros debían ser construidos con piedra para proteger la estructura del famoso Santa Ana: un viento caliente y violento que llega a los valles de California desde el desierto de Nevada.
Además, las cortinas de cristal que están expuestas a los vientos más fuertes, tienen un sistema de lamas de aluminio regulables que se pueden cerrar del todo cuando sea necesario. Este sistema, idéntico en principio al de nuestras pérgolas bioclimáticas, permite no solo proteger las cortinas del viento, sino regular la entrada de luz y añadir un extra de privacidad cuando es necesario.
Cuando Neutra construyó la casa, las lamas de aluminio se manipulaban a mano. Pero, en posteriores modernizaciones, se incluyeron mecanismos que permiten controlar la orientación de forma remota y automatizada, según las condiciones de viento y radiación solar (un rasgo que, por cierto, comparten, nuestras pérgolas bioclimáticas automáticas).
Renovaciones y actualizaciones posteriores
Actualmente, la Casa Kaufmann es algo distinta del proyecto original de Neutra. A lo largo de las décadas, la vivienda ha cambiado de manos en varias ocasiones, y cada vez que lo ha hecho, los nuevos dueños han añadido su visión propia. Además, el edificio ha ido necesitando, como lo hacen todos, reparaciones y renovaciones en sus estructuras y materiales.
Las tendencias en decoración y arquitectura han evolucionado mucho desde los años cuarenta, así como la concepción que tenemos de sostenibilidad y gasto energético en materia de vivienda. Hay elementos que no fueron integrados en el diseño porque, sencillamente, no existían cuando Neutra concibió la casa, como son los aparatos de aire acondicionado, que se añadieron en los 80. También se hicieron cambios estéticos que respondían a las tendencias de los tiempos, como la adición de papel pintado floral o de mármol falso, lo que alteró la paleta de color original.

Pero en los años noventa, el estudio Marmol Radziner comenzó un proyecto de restauración que modernizaba los servicios de la casa y aumentaba su eficiencia energética, a la vez que restauraba la visión original de Richard Neutra. Gracias a esta labor conservacionista, hoy la Casa está declarada como Lugar Histórico de Clase 1 en Palm Springs. Cualquier alteración o modificación pasa por la regulación de un comité de expertos, que se asegura de que el edificio siga siendo una obra maestra del Modernismo desértico.
