Las cortinas de cristal gigantes del Apple Park Visitor Center, icono del acristalamiento abatible

El Centro para Visitantes del campus de Apple en California es un ejemplo paradigmático de la arquitectura corporativa al más alto nivel


Un mastodóntico edificio circular se alza misterioso en el corazón de Silicon Valley. Su más de kilómetro y medio de circunferencia, con 260.000 metros cuadrados de superficie, tiene capacidad para albergar a más de 12.000 empleados todos los días. Sin eambargo, este hito de la ingeniería civil no está abierto al público. Se trata de The Ring, el edificio principal de Apple Park, campus de la famosa compañía tecnológica fundada por Steve Jobs. 

La empresa mantiene la privacidad de las instalaciones al máximo, y no permite visitas de ningún tipo dentro a los cuarteles de los trabajadores. Sin embargo, desde el principio del proyecto, que se planteó por primera vez hace casi veinte años, estaba prevista la construcción de un edificio para acoger a todos esos curiosos que desean acercarse un poco más a los fogones donde se cuecen las tendencias, novedades e innovaciones de Apple. De esa intención nace el Visitor Center: un edificio que utiliza las cortinas de cristal para explicar a sus visitantes todos los valores que quiere transmitir la empresa. 

Cortinas de cristal gigantes para el Apple Park: cómo hacer un edificio flotar en el aire

Los conceptos entre el Visitor Center y The Ring son muy diferentes, a pesar de que ambas construcciones comparten la lógica estética de la compañía, famosa por sus diseños modulares, sus bordes redondeados y su paleta de color suave, libre de estridencias. 

Para empezar, es necesario para llegar al Visitor Center atravesar un bosque de olivos. A diferencia del edificio principal, que se erige como protagonista imperdible de su contexto, el centro de visitantes está prácticamente oculto por la vegetación a su alrededor. Esto hace que las vistas a las que da acceso la segunda planta, desde donde se puede admirar el edificio principal, sean todavía más impresionantes. 

Y es en este detalle donde reside la genialidad de este edificio: las gigantescas cortinas de cristal que envuelven el Visitor Center permiten hacer un edificio prácticamente invisible con vistas panorámicas. 

La cubierta que separa el primer piso del segundo es una enorme “plancha” de madera, cuyo diámetro supera con mucho la planta del edificio. Con paneles de vidrio templado de hasta siete metros de altitud, las cortinas de cristal del Visitor Center provocan casi una ilusión óptica: parece que la cubierta de madera flota. La plantación de olivos circundante refuerza el efecto, al tratarse de un arbolado de altura media, que queda por debajo del nivel de la cubierta. 

Gigantescas puertas de cristal abatible que se abren con una mano

Con sus siete metros de altura, las puertas de entrada al edificio son cortinas de cristal abatible. Pero, ¿cómo se puede mover una puerta que puede pesar hasta media tonelada o más? Ni Apple ni el estudio de Norman Foster han publicado medidas oficiales respecto a las puertas de cristal abatible del Visitor Center, pero podemos estimar, por su altura y anchura, que pueden pesar entre 650 y 800 kilos cada una. 

¿No es una gran puerta de cristal abatible demasiado pesada para abrirse a mano? Pues depende del sistema. En el caso del Apple Park, las puertas tienen un tamaño tan descomunal que están asistidas por sistemas mecánicos escondidos en el techo y el suelo, aunque también se pueden abrir y cerrar de forma manual sin demasiado esfuerzo. 

Cuando una puerta o cortina de cristal abatible está bien calibrada, e insertada dentro de un sistema funcional y bien diseñado, la fuerza que necesita la rotación es menor que la que se necesita para puertas más ligeras, pero peor ajustadas. Lo que importa en este caso es la precisión del sistema. En el caso de Foster y Apple podemos imaginar que es impecable. 

Sistemas de alta precisión de Glaxior 

Las cortinas abatibles con las que trabajamos en Glaxior no están instaladas en obras cumbres de ingeniería civil americana (aún), pero comparten con este proyecto una característica clave: la calidad de los rodamientos, la mínima fricción del mecanismo y la exactitud del sistema. 

La fricción es el principal enemigo de la experiencia de usuario cuando hablamos de sistemas de acristalamiento abatibles. El más mínimo desajuste genera fuerzas enormes, que trasladan el peso de carga a la propia hoja de cristal, en lugar de dejarlo en la estructura, que es donde debería estar. 

Por eso, a la hora de instalar cortinas de cristal abatibles, es imprescindible considerar la calidad no solo del vidrio y el tipo de aluminio utilizado para la estructura, sino la calidad del diseño en el propio sistema. Particularmente si se le va a dar un uso intensivo al acristalamiento, contar con un proveedor que garantice la comodidad, seguridad y efectividad para los usuarios es una característica no negociable. 

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