Perfiles de aluminio lacado para cortinas de cristal: garantía de calidad Glaxior

Como referencia de calidad en el mercado, en Glaxior nos aseguramos de que todos y cada uno de los componentes de nuestros sistemas son el resultado de un proceso minucioso y preciso de constante innovación técnica. Un componente vital de nuestras cortinas de cristal y pérgolas bioclimáticas son los perfiles de aluminio lacado que forman parte de las estructuras horizontales. 

Estos perfiles reforzados se combinan con herrajes de alto rendimiento y con las hojas de vidrio templado para garantizar la estabilidad del sistema y el funcionamiento suave y continuo de las cortinas, incluso en los sistemas de mayor tamaño.  

¿Qué es el aluminio lacado?

El aluminio lacado es el material que usamos para nuestros perfiles reforzados horizontales: se trata de un metal cuya capa de pintura en polvo se ha aplicado mediante electricidad estática.

El lacado es uno de los procesos más importantes en la fabricación de perfiles de aluminio. No solo determina el acabado estético final, sino que es la barrera protectora que garantiza la durabilidad y resistencia del perfil frente a los agentes de desgaste externos, como la radiación solar o la corrosión provocada por la humedad.

El lacado del aluminio presenta una vida útil mucho más larga al evitar el desgaste prematuro y la oxidación. Además, solo requiere agua y jabón neutro para mantener su aspecto original, y conserva las propiedades de reciclaje del aluminio sin perder calidad. 

En Glaxior aplicamos un sistema de lacado en polvo de poliéster, un método que combina precisión técnica con resultados de alta calidad.

¿Cómo se laca el aluminio? El proceso, paso a paso

El proceso comienza con la proyección del polvo de poliéster sobre el perfil de aluminio. Este polvo se aplica de forma uniforme sobre toda la superficie mediante pistolas electrostáticas, lo que asegura una distribución homogénea y una adherencia óptima antes incluso de entrar al horno.

A continuación, el perfil pasa directamente al horno. El calor provoca que el polvo se funda y fluya sobre la superficie, formando una capa continua, compacta y perfectamente adherida al aluminio. El resultado es un recubrimiento sólido, sin poros y con un acabado uniforme.

El control de micras: la clave de la calidad

Uno de los parámetros más críticos de este proceso es el espesor del recubrimiento, medido en micras. Existe un mínimo establecido que todo perfil debe alcanzar para garantizar que el aluminio queda completamente cubierto y protegido. En Glaxior controlamos este espesor de forma sistemática en cada lote, asegurando que ningún perfil salga de nuestras instalaciones por debajo del estándar exigido.

Este control no es un trámite, es una garantía: la diferencia entre un acabado que dura años y uno que falla a la primera exposición a la intemperie.

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