Cómo afecta un acristalamiento al ahorro energético de un edificio 

El ahorro energético es una prioridad en las construcciones del siglo XXI. Los estudios de arquitectura, de interiorismo, las constructoras y la Administración favorecen cada vez más el diseño de proyectos que optimicen el gasto de energía y reduzcan, en la medida de lo posible, su huella de carbono. 

Dentro de un paisaje comercial que cada vez priorizará más la sostenibilidad, conviene ser conscientes de todas las formas en las que un acristalamiento contribuye al ahorro energético a corto, medio y largo plazo, de un edificio.

Luz natural, efecto invernadero y compatibilidad con medidas activas de climatización

De forma inmediata, un acristalamiento mejora las condiciones térmicas y de humedad en el interior de las viviendas, reduciendo el gasto en climatización y prácticamente eliminando el uso de luz artificial durante el día. 

Durante los meses fríos, el efecto invernadero puede aumentar entre 5 y 15 grados la temperatura del interior de una habitación acristalada, si esta recibe radiación solar directa. En el verano el efecto es el mismo, lo que sería contraproducente en términos de gasto energético, si no fuera porque los sistemas de acristalamiento de Glaxior, además de ser correderos y abatibles, permitiendo una ventilación total, son compatibles con medidas pasivas y activas de climatización

Nuestras cortinas de cristal se complementan con nuestras pérgolas bioclimáticas, y se pueden combinar con cortinas, estores, cubiertas vegetales y todo tipo de estructuras arquitectónicas que protejan al espacio de la radiación solar para minimizar el efecto invernadero. Sus características las hacen el aliado perfecto para proyectos de arquitectura bioclimática.

Materiales reciclables, sistemas duraderos y estéticas atemporales 

Un paso más allá de las condiciones inmediatas que un acristalamiento provoca en la zona acristalada se encuentran la huella de carbono y el gasto energético que genera el proceso de manufactura, de instalación y de mantenimiento de los sistemas. 

Parte del ahorro que conlleva un acristalamiento está implícito en su vida útil: los sistemas de Glaxior están hechos para durar durante años, eliminando la necesidad de hacer cambios y reemplazamientos frecuentes por desgaste. Las hojas de vidrio templado, los perfiles reforzados de aluminio lacado y los herrajes de alto rendimiento de nuestras cortinas han sido diseñados para que, una vez instalados, no se vuelva a pensar en ellos. Esto se traduce no solo en una ventaja para el cliente, sino en el signo de sostenibilidad de un producto sin obsolescencia programada. 

Además de la resistencia de los componentes, instalar una de nuestras cortinas de cristal sin perfiles verticales garantiza la compatibilidad con todo tipo de estilos y decoraciones. Esto hace que los proyectos no queden sujetos a tendencias de arquitectura que quedarán obsoletas dentro de unos años, exigiendo el reemplazo de los acristalamientos por otro tipo de cerramientos contemporáneos. 

Por último, a pesar de la resistencia y atemporalidad de nuestras cortinas de cristal, todos los elementos que las componen son reciclables. Por lo que, incluso al final de la vida útil del sistema, los materiales pueden entrar en un segundo ciclo de uso, reduciendo su huella de carbono y fomentando los proyectos de economía circular. 

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