Exploramos la función de las pérgolas bioclimáticas en la construcción más identitaria de nuestra arquitectura vernácula
El patio es el buque insignia de la arquitectura mediterránea. Se trata de un elemento arquitectónico que comparten todas las culturas bañadas por el Mare Nostrum, y que es único en el mundo por sus posibilidades estéticas y termorreguladoras. Las pérgolas bioclimáticas pueden tener un lugar privilegiado dentro de esta estructura, ya que proveen todas las características que debe tener un espacio al aire libre para considerarse “patio mediterráneo”.
¿Qué características tiene un patio mediterráneo?
Si la estructura y estética de un patio mediterráneo pueden copiarse y replicarse en otros lugares del mundo que no sean nuestras costas, y a la vez tenemos (especialmente en países del sur europeo) patios que no cualifican como mediterráneos a pesar de estar en territorio sur europeo, ¿qué características son las que otorgan a un patio el título de “mediterráneo”? Hay una serie de requisitos tanto arquitectónicos como decorativos, y los dos principales son:
–Que el patio sea un espacio habitable. Los patios mediterráneos no son meros escaparates ni zonas intransitables: son espacios comunes donde se lleva a cabo parte de la vida cotidiana.
–Que haya presencia de agua, vegetación y sombra. Tal y como explican desde la Cátedra de Cambio Climático de la Universidad de Málaga, el patio mediterráneo funciona como elemento termorregulador, y es el motivo por el que lo usamos en toda la cuenca mediterránea, donde los veranos son duros y largos. La combinación de agua (en forma de acequias, estanques, fuentes, pozos, albercas, piscinas…) con vegetación hace que la presencia de un patio descienda significativamente la temperatura en el interior de la vivienda sin gasto energético, cumpliendo el principio básico de la arquitectura bioclimática.
–Que se utilicen unos materiales en concreto. Este punto deriva directamente de los dos anteriores: para hacer un patio habitable no se pueden usar materiales que sean grandes conductores del calor, pues imposibilitaría su uso durante el verano y dificultaría la prosperidad de los elementos vegetales. Esto prohíbe el uso extensivo de superficies metálicas y cementadas, y favorece el uso de materiales como el cristal, las fibras naturales, el barro cocido o la madera, tanto para los muebles como para los elementos que hagan sombra. Lo cual nos lleva a nuestras pérgolas bioclimáticas:

Una pérgola bioclimática para sentar las bases de un patio mediterráneo
Si tomamos estos tres requisitos como base para el patio mediterráneo, nuestras pérgolas bioclimáticas son los bloques perfectos sobre los que construir el diseño de uno.
Que dan sombra es una obviedad: la capacidad de las lamas regulables de cerrarse completamente hace que cualquier espacio al aire libre pueda estar techado en cuestión de segundos. Pero es esa función articulable la que permite cumplir con el segundo y el tercer punto. Poder elegir el grado de apertura del techo de la pérgola hace que bajo ella (y por descontado a su alrededor) pueda prosperar toda la vegetación que necesite diferentes cantidades de exposición al sol.
En un contexto realista, la mayoría de patios privados no tienen sitio o recursos naturales como para sostener grandes elementos vegetativos que provean las cantidades de sombra necesaria. Y, si en el patio del proyecto en el que estás trabajando no se puede plantar una gran higuera, será necesario suplir esa falta con fuentes artificiales de sombra.
Tradicionalmente se utilizan en los patios mediterráneos sombrajos de mimbre o fibras naturales como la rafia o el lino, que además de dar cobijo respetan la coherencia estética de la arquitectura mediterránea. Sin embargo, de cara a la crisis climática, estas soluciones tradicionales ya no siempre son suficientes. El deterioro en la capa de ozono hace que la exposición solar de hoy en día sea más peligrosa que la que conocieron nuestras culturas predecesoras, y por tanto se necesita una protección más contundente de la que puede proveer una cobertura textil.
Otra ventaja de utilizar nuestras pérgolas bioclimáticas, además de regular la entrada de luz, es que la gestión del agua está prevista en el diseño. La canalización del agua de lluvia está integrada en la infraestructura del sistema, que se puede a su vez incorporar a un entorno más extenso como es el desagüe de un patio.
Si tu proyecto contempla un patio mediterráneo, y necesitas una solución que ofrezca funcionalidad, comodidad y seguridad a tus clientes, las pérgolas bioclimáticas de Glaxior son para ti. Ponte en contacto con nuestro equipo técnico o descarga nuestras guías de instalación en la página de Recursos, y nuestros técnicos realizarán un asesoramiento personalizado para que juntos encontremos la solución exacta que necesitas.
