¿Por qué cada vez más gente elige las viviendas prefabricadas como modulares como alternativa habitacional a largo plazo? ¿Qué requisitos son necesarios para vivir en una construcción de este tipo? ¿Cómo se beneficia una vivienda prefabricada de una cortina de cristal? Respondemos algunas de estas preguntas
La crisis de la vivienda, los plazos rápidos de construcción y la flexibilidad en el diseño aumentan la demanda de las casas prefabricadas, una opción muy extendida en otros países que ahora se asienta en España. En la última década, el precio de la vivienda en España se ha disparado entre un 35 y un 40%. Con un mercado inmobiliario que es incapaz de absorber la demanda, el acceso a la vivienda se ha convertido en una odisea para muchas personas. Ante esta situación, las alternativas habitacionales no convencionales se hacen cada vez más populares. Entre ellas, las casas prefabricadas están viendo un aumento espectacular en su demanda: no para de aumentar el número de personas que se preguntan cómo es vivir en una casa prefabricada.
Este tipo de viviendas presentan tanto ventajas innegables como requisitos inesperados. Vamos a ver de qué características se beneficia un proyecto así, qué aspectos hay que tener en cuenta, y qué factores pueden definir el futuro del sector.

Acristalamientos para casas prefabricadas: los mejores aliados
Además de la rapidez en los tiempos de construcción y entrega, que suelen ser de unos pocos meses, y de lo asequible del producto, uno de los grandes atractivos de las casas prefabricadas o modulares es la flexibilidad en el diseño.
Dentro de este sector, existe una gran diversidad de oferta. Hay casas prefabricadas de madera, que están pensadas para ser más durables y aguantar mejor los climas fríos y admiten pocas modificaciones con respecto al diseño original. Pero también hay edificaciones modulares, realizadas a partir del modelo de contenedores marítimos, que funcionan a efectos prácticos como módulos combinables que se pueden configurar prácticamente a gusto del consumidor, o casas de diseño de gama más alta que se planifican directamente con los clientes desde el principio.
Sea cual fuere el modelo, las viviendas prefabricadas permiten un margen de maniobra mucho más amplio a la hora de elegir, personalizar e incorporar acristalamientos, cortinas de cristal y pérgolas bioclimáticas a los proyectos.
Además de esta libertad en el diseño, las cortinas de cristal y las pérgolas bioclimáticas aportan un beneficio extra en las viviendas prefabricadas. Normalmente, estas construcciones suelen tener un tamaño menor al de las viviendas unifamiliares tradicionales. Por ello, es fundamental contar con un proyecto que optimice la distribución del espacio en el interior, y que aproveche el espacio exterior disponible.
Muchas de las viviendas modulares que se venden tienen como destino ser viviendas vacacionales o de temporada, por lo que les presuponemos alguna conexión ventajosa con el entorno natural. Incorporar en los proyectos un acristalamiento deslizante o corredero, y/o una pérgola bioclimática en el exterior, permite ganar metros cuadrados, gestionar mejor el confort térmico dentro de la vivienda, y ejecutar cada proyecto en relación exacta a las necesidades de cada cliente.

Irse a vivir al campo: sí, pero con los permisos necesarios
Demostrada la eficacia y las ventajas de las casas prefabricadas o modulares como alternativa habitacional, queda en cuestión el hecho de la normativa a las que están sujetas. Y es que este es el obstáculo inesperado con el que se encuentra mucha gente: vivir en una vivienda de estas no es tan sencillo como comprarla y ya está. Los requisitos que listamos a continuación, establecidos para proteger el terreno rural y evitar la proliferación de infraviviendas, suelen retrasar los proyectos, por lo que el primer paso recomendable es contar con una buena asesoría preliminar. Algunos proveedores ofrecen en su cartera de servicios este estudio preliminar para determinar la idoneidad de construcción y recomendar una tipología específica de vivienda prefabricada.
Pero vamos a lo importante: para poder hacer de una casa prefabricada una residencia habitual, la vivienda ha de estar inscrita en el catastro y en el registro de la propiedad. Y, para poder hacer esto, se deben cumplir una serie de requisitos:
-La vivienda ha de estar construida en terreno urbanizable. Esto dificulta considerablemente los proyectos cuando el terreno es rural: para poder instalar una vivienda modular en el campo, hay que presentar un proyecto agropecuario que tienen que aprobar las autoridades competentes, proceso que suele ser largo y tedioso, y que no siempre tiene una resolución satisfactoria para los demandantes.
-La vivienda tiene que estar anclada al suelo mediante cimientos o anclajes estructurales. Esto requiere un proceso de obra; no es tan sencillo como ensamblar la casa sobre el suelo. En este mismo sentido se articula el siguiente punto:
–El proyecto tiene que estar aprobado y firmado por un arquitecto, tener dirección de obra y cumplir el Código Técnico de Edificación y tener licencia urbanística municipal.
En resumen, la mayoría de ayuntamientos exigen para este tipo de viviendas los mismos requisitos que para viviendas tradicionales. Esto atañe también a la normativa para instalar cortinas de cristal en viviendas prefabricadas.

Una oportunidad para la renovación y la excelencia en el sector
Desde el año 2020 se ha generalizado el teletrabajo, una realidad que antes era anecdótica y que ahora representa al 15% de la población ocupada. Esta nueva libertad de movimiento y la proliferación de trabajos en remoto, unido a la crisis de la vivienda, ha llevado a mucha gente a fantasear con el viejo adagio de irse a vivir al campo, una realidad que se va concretando más allá de la fantasía.
En los últimos años, casi el 80% de los pueblos pequeños que perdían población hasta 2018, registraron un saldo migratorio positivo. Los municipios de menos de 5.000 registraron más de 20.000 empadronamientos solo en el año 2024 según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El rango de edad de este movimiento de migración interna es de entre 25 y 45 años. Es decir, la gente joven está empezando a abandonar las grandes ciudades, que se han vuelto inasequibles, pero los precios altos para compraventa de vivienda también han llegado al entorno rural. Esto quiere decir que se abre la puerta al sector de las viviendas prefabricadas, que debe aspirar a la excelencia por trabajar con un bien de primera necesidad: algunas previsiones hablan de que los edificios modulares constituirán hasta un 10% de las viviendas entregadas en España para el año 2030.
Los proveedores de tienen ante sí la oportunidad de asociarse con partners técnicos que entreguen los mejores productos del mercado para reafirmar el rumbo que se está siguiendo dentro del mercado inmobiliario. Contar con un fabricante de cortinas de cristal experimentado y de confianza, que haga sus entregas a tiempo y priorice la autonomía en la instalación y la experiencia de usuario, puede suponer la diferencia para la consolidación de un proyecto.
