La Biblioteca Liyuan: ejemplo del uso de las cortinas de cristal en arquitectura contemporánea sostenible

Este tesoro de la arquitectura contemporánea oriental utiliza grandes cortinas de vidrio templado para camuflarse con el entorno

Al norte de Pekín, tras los muros de la Gran Muralla China, se alza entre las montañas el pequeño pueblo de Jiaojiehe, que alberga entre 100 y 150 habitantes. Desde aquí se puede ver la extensión de Wisdom Valley. Al arquitecto Li Xiaodong (China, 1963) le pareció paradójico que en este valle no hubiera ninguna biblioteca pública. Para ser justos, tampoco había ninguna otra edificación, pero a Xiaodong le resultaba inaceptable que los niños y niñas locales no tuvieran ningún espacio dedicado al conocimiento, y, gracias a esa inquietud, hoy hay, insertado en el paisaje, un edificio único en el mundo. Se trata de la Liyuan Library, o Biblioteca Liyuan: una caja de 170 metros cuadrados con una estructura de acero y cortinas de vidrio templado, cubierta enteramente de palos. 

El planteamiento del edificio es claro: interferir con la naturaleza lo menos posible, y responder a los problemas locales con soluciones locales. Está claro que, cuando hablamos de actividad humana, la única forma de no evitar la disrupción es con la ausencia: cualquier intervención, por respetuosa que sea, tiene un impacto en el entorno. Asumiendo este hecho, y también el hecho de que los estudiantes de Wisdom Valley necesitaban una biblioteca pública, cabía plantear de qué manera se puede construir un edificio lo más integrado posible con su entorno natural. 

Imagen de las cortinas de cristal con las celosías de palos en la Liyuan Library

Y, tal como nos ha demostrado la historia de la arquitectura una y otra vez a lo largo de los siglos, el material estrella para cohesionar lo de dentro con lo de fuera es el cristal. En el caso de la Biblioteca Liyuan, sin embargo, se plantea un reto a superar: los interiores de las bibliotecas necesitan mantener unas condiciones muy específicas para conservar intacto un material tan sensible como es el papel. ¿Cómo resuelve esta biblioteca que atrae miles de visitantes la cuestión del confort térmico y la regulación de la humedad con una estructura de vidrio templado? 

La Liyuan Library usa las cortinas de cristal para favorecer las formas simples y los materiales orgánicos

Lo bueno de tener paredes y techo de cristal es que el entorno es inmersivo, la contaminación visual es mínima, y el aprovechamiento de la luz natural es total. Lo malo de tener paredes y techo de cristal, sin estructuras complementarias que provean de sombra, es que la radiación solar directa puede elevar la temperatura del interior por encima de los niveles óptimos de confort térmico, y que la exposición a los elementos puede ensuciar significativamente la superficie. 

Li Xiaodong soluciona todos estos problemas cubriendo cada panel de vidrio de un material local, resistente, orgánico, duradero y sorprendente: palos. Balsas de entre veinte y treinta palos irregulares, obtenidos de forma sostenible de los bosques y las granjas locales, están urdidos en dos guías por ambos extremos, creando una especie de celosía rústica. 

Imagen del perfil de la Liyuan Library con las montañas de Wisdom Valley en el fondo

Estas celosías cubren por el exterior cada cortina de cristal, aportando protección y sombra al interior. Algunas de ellas están ancladas por un solo lado con bisagras, por lo que se pueden abrir o cerrar en función de las necesidades de los usuarios. Además de resolver las necesidades del edificio, está previsto que, con el tiempo, las urdimbres de palos en el techo y las paredes se conviertan en base ecosistémica para la biodiversidad local.

Por si fuera poco, en el diálogo que se establece entre la biblioteca y su entorno hay un efecto visual cíclico, casi un truco de magia arquitectónico, que se da con cada estación fría: el bosque que rodea la biblioteca está compuesto, casi en su totalidad, por árboles caducifolios. Cuando llega el otoño y los árboles pierden las hojas, el edificio cubierto de ramas se camufla con el entorno, al punto de que resulta difícil distinguirlo en la distancia. 

La integración del vidrio con los materiales, un componente clave de la coherencia estética 

Este tipo de cubierta es original en arquitectura moderna, pero no es nueva: el ser humano lleva cubriendo sus refugios de palos desde que emigramos por primera vez fuera de África como Homo sapiens hace 200.000 años. La obra de Li Xiaodong se inspira con frecuencia en estas prácticas tradicionales, y su atelier es conocido por combinar las técnicas ancestrales de la arquitectura más primigenia con las innovaciones técnicas de nuestra era, como es el caso de la estructura de acero y las cortinas de vidrio templado que otorgan a la biblioteca la estabilidad, seguridad y perdurabilidad que no tenían las construcciones primitivas de nuestros antepasados.

La Liyuan Library es un ejemplo paradigmático del uso de cortinas de cristal en arquitectura contemporánea

Ya hemos visto en otros artículos cómo otros arquitectos, en otras eras, han utilizado grandes cortinas de cristal para unir el interior de los edificios con sus entornos naturales. La mayor diferencia entre este proyecto y los que ya hemos explorado en el blog de Glaxior (como el Crystal Palace de Joseph Paxton, la Casa Farnsworth de Mies van der Rohe o la Casa Kaufmann de Richard Neutra), es que la Biblioteca Liyuan no quiere hacer ningún alarde de pericia técnica. 

Hubo una época en la que la arquitectura occidental utilizaba elementos como las cortinas de cristal para demostrar los avances de una sociedad unida en la búsqueda de la innovación tecnológica. Construir un edificio de cristal que no se cayera era una hazaña de la ingeniería y la arquitectura, y ese orgullo se demostraba en un diseño que no trataba de esconder las estructuras, sino que las dejaba a la vista

Sin embargo, en el trabajo de Li Xiaodong, los proyectos hacen uso de las propiedades de los materiales pero no presumen de ellos. A pesar de que la biblioteca está hecha por una estructura de acero, el interior tiene una carcasa de paneles de cedro que cubren por completo cada centímetro de aleación. Lo único que queda visible es la madera que sirve a la vez de almacenaje para los libros y espacio de lectura, y las celosías de palos recubriendo las cortinas de cristal, que permiten el paso de la luz natural a la vez que dan la misma sombra que dan los árboles de fuera. Es, en esencia, lo más cercano que puede estar un edificio de 170 metros cuadrados de ser una casa de árbol.

Gracias al ingenio del arquitecto chino, los lectores y lectoras de Wisdom Valley pueden disfrutar de un espacio inmersivo donde acceder al conocimiento sin perder la conexión con la naturaleza. La unión entre la lectura y naturaleza es en este caso posible gracias a un uso único de las cortinas de cristal, que fácilmente podría ser replicado en otras partes del mundo si estamos dispuestos a explorar las posibilidades de un elemento constructivo que es mucho más versátil de lo que creemos. 

Imagen del interior de la Liyuan Library

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