Nos sumergimos en la tendencia arquitectónica que unifica el uso del cristal, el acero y el ladrillo, con una estética desenfadada y minimalista
El origen del estilo industrial
A principio de los años sesenta, la ciudad de Nueva York entró en un déficit económico del que no se recuperaría hasta bien entrados los años ochenta. La población de clase media migró de forma masiva hacia los suburbios, y las partidas presupuestarias públicas se concentraron masivamente en la construcción de autopistas, dejando abandonadas otro tipo de infraestructuras que se deterioraron rápidamente, entre ellas, las que sustentaban el tejido industrial. La vida de las fábricas que había dividido la ciudad en barrios gremiales se desintegró a lo largo de la década, a la vez que la ciudad se enfrentaba a una grave crisis de acceso a la vivienda.
Estas desafortunadas circunstancias dieron como resultado una ciudad llena de edificios industriales vacíos por un lado, y de ciudadanos necesitados de alternativas habitacionales accesibles por otro. Para principios de los setenta, se había convertido en norma el uso como vivienda de fábricas abandonadas.
El estilo industrial como símbolo de la bohemia
Manhattan en los setenta era tremendamente precario, pero también era uno de los centros culturales del mundo, lo que significa que muchos de los ciudadanos que comenzaron a habitar espacios industriales como si fueran viviendas eran artistas. Músicos, poetas, pintores, cineastas, actores y artistas de la performance empezaron a poblar antiguas naves y fábricas abandonadas hasta convertir algunas de ellas en lugares verdaderamente icónicos de la cultura, como por ejemplo el estudio de Andy Warhol, que se llamaba, literalmente, The Factory (“la fábrica”).
Con el tiempo, la estética industrial terminó asociándose a los ideales que encarnaban sus habitantes: libertad, creatividad, ligereza y rebeldía contra un mundo tiránico que les había vetado el acceso a las viviendas tradicionales.
Hoy imitamos ese estilo de configuración accidental para evocar todo ese mundo de posibilidades creativas y estéticas. Pero, ¿qué elementos arquitectónicos y decorativos constituyen el estilo industrial?

Grandes ventanales, estructuras de acero y ladrillo a la vista, la piedra angular del estilo industrial
Hay tres elementos distintivos del estilo industrial: las paredes con ladrillos a la vista, las estructuras de acero o hierro forjado, y los grandes acristalamientos. Cada uno de estos elementos tiene una razón de ser y un lugar dentro del estilo. A saber:
– Originalmente, las paredes de las fábricas estaban enfoscadas y pintadas. Pero, para cuando los propietarios empezaron a alquilar sus fábricas vacías como viviendas, los revestimientos estaban parcialmente destruidos o deteriorados, dejando a la vista los ladrillos bajo el cemento. Dado el perfil de los inquilinos, estos desperfectos no solían repararse, y las paredes con el ladrillo a la vista se convirtieron en seña de identidad de este tipo de espacios. A día de hoy, es el elemento que nos recuerda la parte más creativa y alternativa de esta estética, ya que invoca los orígenes bohemios del estilo, pero ha perdido el significado precario de sus orígenes.
-La base del estilo industrial es en realidad deudora de la arquitectura industrial de finales del siglo XIX, que es cuando se construyeron todas aquellas fábricas que después habitaron los artistas de los setenta y ochenta. Por entonces predominaba el uso de estructuras de acero o hierro forjado. Esto es debido a que, después de la revolución industrial, se incorporaron en los procesos de manufactura maquinaria pesada que aumentaba significativamente el riesgo de incendio , lo que desterró las construcciones tradicionales de madera.
–Grandes ventanales de cristal, enmarcados en estructuras de acero o hierro forjado. El uso de este tipo de estructuras tenía el objetivo de dar la mayor cantidad de luz natural posible al interior de las fábricas para ahorrar energía. Cuando se reutilizaron como viviendas, esos grandes acristalamientos proveyeron el lienzo sobre el que construir toda la propuesta estética.

Grandes ventanas de cristal para estilo industrial
Uno de los grandes inconvenientes del estilo industrial, que vuelve a estar de moda 2026, es que las fábricas originales que dieron origen a la estética no habían sido diseñadas como viviendas. Aquellos grandes ventanales traían grandes cantidades de luz, pero también hacían que los espacios fueran gélidos y ruidosos. El cristal de los ventanales del siglo XX era frágil y fino; se rompía con facilidad y se opacaba con el paso del tiempo.
Por eso, para recrear este estilo en el 2026, las firmas de diseño y arquitectura optan por sistemas de acristalamiento modernos que cuenten con aperturas sencillas pero resistentes, y que se puedan integrar en la vida de los usuarios, como los nuestros.
Las cortinas de cristal abatibles y correderas de Glaxior son la adición perfecta para un proyecto de estilo industrial. Las hojas de vidrio templado y los sistemas que las rodean permiten diseñar espacios abiertos y seguros en los que combinar la apertura del estilo original sin renunciar al confort de un buen acristalamiento.
Ponte en contacto con nuestro equipo técnico, que te ofrecerá el mejor asesoramiento para elegir la cortina de cristal perfecta que se ajuste en su perfecta medida al estilo de tu proyecto, sea cual sea.
